El arte de la curación de contenidos

¿Qué sucede cuando hay un genio en algo en concreto y se pone a desarrollar su tarea? Que se queda todo el pastel. ¿Qué sucede cuando hay cuatro genios en vez de uno? Que dividen el pastel en cuatro trozos. ¿Qué tiene que ver esto con la curación de contenidos? Seguimos.

¿Y si además de estos cuatro genios hay novecientos intrusos que se dedican a lo mismo que los genios pero no tienen esa bombilla encendida que les permitiría unirse al primer grupo? Que el pastel empieza a ser de todos, y los no genios conseguirán su parte “inspirándose” en las buenas artes de los que llegaron primero y tenían talento para reclamar la totalidad del dulce.

La curación de contenidos surge como una inevitable necesidad de generar material propio sin copiar a los demás a ojos de Google. Hay más actualizaciones de blogs y apariciones de nuevos profesionales del marketing online que sucesos en el sector sobre los que se pueda escribir sin repetirse. Consecuencia de ello es que todos escribimos sobre lo mismo.

Que cada uno de nosotros escriba sobre un tema candente o importante en el mundo del marketing y que nuestros compañeros hagan lo mismo es lo más normal del mundo. El problema viene cuando aparece alguien que no se molesta en redactar su propio contenido y se mete una copiada más grande que las que hacía en ciencias naturales de 3° de ESO.

Diferencias entre copiar y curar contenidos

Haznos un favor a todos y no copies literalmente los contenidos de nadie. Corres el riesgo de que Google penalice el dominio donde publiques lo escrito por otro, que este otro se enfade y tome represalias a modo de SEO negativo, que te denuncie −las denuncias en la red son una risa en comparación con las legales de toda la vida− o que tu marca pierda toda la credibilidad que pueda haber conseguido −quién sabe cómo si haces uso de esta deplorable práctica−.

Perros iguales - copia o curación de contenidos

El paso intermedio entre la copia total y la redacción de contenidos es la curación de los mismos. Hemos leído por ahí, en un libro editado por Anaya, que curar contenidos se define como «recopilar, filtrar y compartir contenidos de valor sobre un tema concreto», lo cual consideramos que es categóricamente falso. Lo que este libro está describiendo es una copia parcial, mientras que la curación propiamente dicha consiste en coger un contenido externo y maquillarlo con tu propio material hasta que no se parezca a ningún otro. Que parezca y sea propio, vamos.

Cómo curar contenidos y no perder la ética en el intento

Partimos de la base de que somos intrusos y no genios y de que sobre lo que queremos publicar ya hay ochenta posts de corte similar. ¿Qué hacer para ser el ochenta y uno y no ser acusado de plagio ni enterrado en el fondo de las SERPs llevándote contigo a algún inocente? A ver qué te parecen estos pasos:

Lee mucho sobre la temática antes de empezar

Cuando ibas a la universidad, ¿no te parecía que cuando te sabías el temario al dedillo −que lo comprendías, distinto a que lo memorizabas− en los exámenes te podías explayar todo lo que quisieras y más? Podías salir por aquí para esta respuesta, enlazarla con esta otra, soltarle un poco más de rollo al profesor para ver si se estiraba y te ponía medio punto extra… Bueno, pues con los contenidos es igual: de cara a tener un producto completo y diferente nacido del conocimiento de distintos puntos de vista es más que recomendable leer posts sobre el mismo como si no hubiera un mañana.

Conseguiremos la pasarela para profundizar en el tema, o el derecho para sentir que tenemos voz y voto. Ello nos abrirá un mar de posibilidades para desarrollar nuestro contenido, al igual que si escribiéramos una redacción sobre algo que conocemos al dedillo. La información es poder.

Selecciona cuidadosamente aquello que quieras que salga en tu contenido

Si has leído lo suficiente sobre el material del cual quieres escribir habrás tenido cien oportunidades de cribar la información que te gustaría que apareciera. Cógete un papel y un boli y escríbete qué cosas te han gustado especialmente de lo que acabas de procesar. Ve recopilando ideas. Luego solo tendrás que desarrollarlas basándote en tu amplio conocimiento sobre su esencia.

Ahora que ya eres una persona experta en la materia y sabes qué es lo que quieres que salga, se hace hora de escribir.

Estructura bien la información

Curar contenidos no solo implica el previo; si a la hora de redactar y darle forma a tu artículo caes en cualquier aproximación al plagio, no habrá servido de nada. Para estructurar bien una información podrás leer una barbaridad de posts por ahí con consejos. En Copy a tinta te recomendamos que no sigas ninguno y que te dejes llevar con el colchón de tus conocimientos.

¿Por qué cambiar tu forma de hacer los artículos aunque éstos sean producto de una curación de contenidos? Cuando curas no copias, sino que absorbes algo y de ahí sale una nueva creación en tu propio blog. El artículo debe ser tuyo y las únicas relaciones patentes con otras fuentes deben darse cuando las cites, que es el siguiente punto.

Cita tus fuentes cuando sea necesario

Nosotros pensamos que si realmente lees mucha variedad y luego te lanzas a escribir lo tuyo no haría falta poner tus fuentes. Pero en la práctica siempre habrá una o dos de ellas que influyan más que ninguna otra en el contenido que acabas de escribir. Dos que te han marcado más que las demás al consultarlas. En tal caso, queda muy elegante citarlas durante tu artículo o al final del mismo. Estarás reconociendo la utilidad de ese autor −que seguramente sea un intruso… Aunque también podría ser uno de los cuatro genios− y si le añades un link do follow estarás materializando ese reconocimiento.

Si citas, además, despertarás simpatías y quizá consigas algo de visibilidad. ¿Quién te dice que el autor citado no te tenga en cuenta para futuros posts? O que no mueva tu contenido curado por las redes sociales: ¡todo son ventajas! El que escribe ya hizo un artículo sobre esto como guest posting y para ello tuve que leer a otros que lo habían hecho antes. Les cité en el artículo en cuestión y les agradecí la información dada. Y aquí sigo, sin heridas de guerra.

Haz el contenido más tuyo todavía con material audiovisual propio

Hay imágenes que calan más que el propio contenido. Si consigues crear una, dos o las que sean que dejen huella en quien las ve le estarás añadiendo una alta dosis de originalidad extra a tu artículo. Fotos o composiciones que no estén en ningún otro sitio. Esto conlleva un gasto, evidentemente, ya sea de tiempo o de dinero. Si te sobra de una cosa o de otra, ni te lo pienses; si en cambio vas algo corto, pon la fuente de este material audiovisual y listo.

Mejora el contenido original

Las curaciones de contenido más básicas constan de una reescritura de los textos originales y de un valor añadido para mejorarlos. Prácticamente cero esfuerzo para formar el cuerpo del artículo y al final uno o varios párrafos para superar al contenido original. La técnica ha resultado ser tremendamente efectiva.

Mejorar la calidad de los contenidos

No somos partidarios de hacer eso, pero el fondo del asunto sí que tiene lo suyo: además de dar tu opinión sobre algo o de expresar una información concurrida desde tu punto de vista, la baza de hacer algo que no haya hecho nadie antes siempre va a estar ahí.

Apunta algo que no se le haya ocurrido a nadie, enlaza tu contenido con otro directamente relacionado que pueda ser de utilidad para el lector que llega al tuyo, pon algún vídeo o foto, ata cabos y saca conclusiones inéditas… Móntatelo como quieras y puedas, pero tus posibilidades de éxito aumentarán si mejoras todo lo que has leído previamente. No es sencillo, evidentemente; ¿quién dijo que curar contenidos fuera fácil?

Escribe el artículo de cero y ni se te ocurra hacer uso del Ctrl + C

La clave para que nadie te acuse de plagio y Google no se te eche encima cuando haces una curación de contenidos es escribir desde cero tu artículo. Si has seguido al pie de la letra los puntos anteriores tendrás lo siguiente:

  • Muchísima información en tu cabeza para poder crear la tuya propia
  • Unos cuantos puntos clave sobre los que girará tu artículo
  • Alguna fuente a la que hacer mención
  • Material audiovisual propio o externo con su consiguiente mención
  • Una estructura clara, acorde a lo hecho hasta ahora en tu blog

Con esto tienes más que de sobra para generar un artículo que se convierta en la crème de la crème de entre todos los que hablan del mismo tema. Solo tienes que llevar todo esto al papel −quien dice papel dice a tu hoja de Word o a tu editor de texto de WordPress− y ponerle el broche siendo tú quien genere de forma genuina todo el contenido de hipertexto.

No leas un párrafo de otra fuente y lo reescribas en tu contenido. Al final encadenarás varios iguales y tu artículo será un batiburrillo de otros. Sé elegante y crea tu contenido curado desde cero. ¿Tienes coletillas? ¡Úsalas! ¿Tienes un tempo propio a la hora de escribir? ¡Síguelo! Si haces algo original te podrán acusar de que tengas más o menos talento, pero lo que nunca te dirán es que formas parte de esas personas que creen que curan contenidos cuando en realidad no hacen más que copiárselos de una forma algo más sutil que Ctrl + C y Ctrl + V.

Cúranos siempre que quieras

Para acabar nos despedimos diciéndote que no tengas ningún problema con curar nuestros contenidos. Si te basas en lo que escribimos y sacas un artículo 100% propio mejor que el nuestro nos sentiremos orgullosos de haber contribuido a ello. Si la relación entre tu contenido y el nuestro es evidente, nómbranos o enlázanos y más de lo mismo. No formamos parte del lado de los genios, sino del de los intrusos: curamos contenidos para muchos artículos de nuestro blog y nos parecería lo más normal del mundo que hicieras lo mismo con nosotros.

¡Adelante!

Foto: Claudia&Julia

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